Por primera vez desde 2002, la mortalidad infantil aumentó en Argentina. El dato oficial de 2024 indica una tasa de 8,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, frente a las 8 registradas en 2023, lo que implica una suba del 6,25%.

La mayoría de los fallecimientos se concentró en el período neonatal (primeros 28 días), que pasó de 5,5 a 6 puntos. Este indicador suele estar ligado a la calidad de los controles durante el embarazo, la atención del parto y el cuidado del recién nacido.

El ministro bonaerense Nicolás Kreplak señaló que, aunque no hay una causa única, 2024 fue un año de fuerte ajuste nacional en salud. Mencionó recortes en la provisión de insumos clave como el surfactante pulmonar y medicamentos para enfermedades congénitas, que debieron ser cubiertos por las provincias.

Entre los programas afectados figuran Sueño Seguro, el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas y el Plan ENIA de prevención del embarazo adolescente. También hubo tensiones presupuestarias en el Hospital Garrahan.

El aumento se registró en 15 de las 24 provincias, con subas de hasta 20% en distritos del norte argentino. Tras más de dos décadas de descenso sostenido —desde 16,8 en 2001 hasta 8 en 2023—, el repunte encendió alertas en el sistema sanitario y abrió un debate sobre el impacto del ajuste en políticas públicas clave.